La espera siempre termina

Cansada de esperar, se remueve entre las sábanas. Hoy va a dejarlas tiradas y cuando vuelva por la tarde no reconocerá su cama. Cansada de esperar, decide salir a buscarse a sí misma y no parar ya nunca más.
Se llevó un disgusto. Todos nos llevamos algunos, pero cuando ya no puedes más con la vida, con quien fuiste, con quien eres, con tu futuro… Ya no quieres continuar. Solo quieres arriesgar. Pero no como los medio cobardes e insensatos, no te vas a echar a las vías del tren, ni vaciarás tus cuentas bancarias y te irás a otro país para siempre. Eso estaría bien, sería una locura, sería divertido, sería arriesgado y serías por fin un tú más valiente. Si fueras a verlo desde tal punto de vista, si tu sueño fuera ser admirada por tu atrevimiento.
Pero tu sueño nunca fue tan salvaje. Tal vez porque en el fondo quieres a la vida más que a nada, y tú sabes qué vida es esa, aunque no te vieras con fuerzas de aceptarla, de tomarla como tuya y valorarla sin dársela al mundo a juzgar.
Ella no va a pintar otro paisaje, solo va a cambiar los colores. Respirará más hondo y dejará que le suba ese escalofrío por la espalda, permitirá que la sangre le coloreé las mejillas y no esconderá las lágrimas que asoman cada vez que ve a un niño feliz o cuando siente en su piel la tristeza en esa mirada cruzada de una extraña que parece nadie ve. Se preparará para que un día, cuando le cojan la mano y le digan que la quieren, no responda frunciendo el cejo y endureciendo el abdomen, en un intento de no sentir todo lo que se remueve. No mentirá cuando el tiempo la lleve de vuelta al pasado y le pregunten que qué tal lo lleva. Volverá a sonreír cada mañana delante del espejo, feliz de tener un día más, sin importar si va a ir bien o mal, porque eso no es importante; lo que importa es que nuevas oportunidades inexploradas aparecen sin cesar. Que ella es dueña de la vida que lleva.

Puede que ya no vuelva a soñar con esa persona que la haría feliz. Ella será feliz al ser ella y encontrará a alguien a quien llevar consigo por ese paisaje de nuevos colores. Se mirarán y entenderán que nunca buscaron a nadie ni quisieron ser alguien. Su deseo será cumplido, el deseo de caer una dentro de la otra. Hallarán la inspiración en todo aquello que no podían darse a sí mismas. La hallarán al sacarlo de sí cuando se entreguen y al recuperarlo y descubrirlo en el mismo gesto, en el mismo instante. Y no será solo magia, su sudor no será solo fruto del placer, no despreciarán el valor del dolor y del esfuerzo. Pero querrán más y más. Y se lo jugarán todo a una carta, la suya.
Ella no la disfrutará solo en sus ensoñaciones de artista, apreciando la forma de su cuerpo, sus suspiros y todos esos detalles de los que ella nunca se dio cuenta. Ella se hará maestra de sus ilusiones, sus deseos, los secretos de su inconsciente aflorando en su cuerpo. Le arrancará las penas y le esconderá el dolor con caricias. Y ella hará lo mismo, a su manera, sonriendo, sabiendo que juntas pueden hacerse felices. Y su compromiso será suficiente para salvar todos lo baches del camino.
Ella hoy sale a explorar el mundo, un poco más despierta, un poco más ella. Y la encuentra en una esquina y el alma se le cae a los pies. Mira a su alrededor, sin saber muy bien el porqué no están todos los demás como ella, parados y contemplándola. Pero como nadie parece notarlo, la duda la acecha.
Pero ella ya aprendió a no creer en la duda. Le dibujará una sonrisa, mientras sustituye plegarias y deseos por promesas y acciones. Seguirá a su corazón sin miedos y sin prejuicios, y lo intentará. Va a enamorarla pintando con esos colores que decidió tomar, cansada de esperar a que el tiempo cambiara. Y eso es coraje. Y tendrá el coraje de volver a enamorarse.
Y la historia se hizo, dirán. Pero se equivocarán: ella hará historia.

Historia en off

El ahora constituye una sola historia, compuesta de esas otras miles que se juntan en un mismo tiempo y espacio. Esas historias que pasaron, narrativas que se reescriben y perpetúan en el tiempo; las del presente, que se escabullen y se mezclan con esas más antiguas, con otras distantes, con muchas, con las de los mundos de la fantasía, de los recuerdos y los sueños; y otras, del futuro, que son ya contadas, que son ya escritas, que existieron y existirán y se aparecen como otros fantasmas a la fiesta del momento.
Todas las historias se unen en el único punto concluyente en el que te encuentras el yo, el tú, el ellos, el nosotros. Si tan solo pudieras verlo como el calidoscopio que es, en colores y formas y movimientos e imágenes que le dan sentido a la existencia. Porque el sin sentido es no ver la conexión que lo crea, que nos plantea el instante como la única percepción.